La oposición a la candidatura de Yebra al almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares ha iniciado ya la ofensiva legal, tras la apertura esta semana del plazo de alegaciones. El Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha aprobó ayer el documento definitivo con sus principales objeciones, mientras que la Plataforma Anticementerio Nuclear ultima su propio texto, en el que hará especial hincapié en los factores sociales.
Según se informó ayer al término del Consejo de Gobierno, la Junta ha decidido dar el visto bueno al texto que argumenta su oposición a la instalación del ATC en la región, que la Consejería de Presidencia enviará en los próximos días a los despachos del Ministerio de Industria, convocante del proceso para escoger un emplazamiento. En la región hay dos candidaturas, la guadalajareña de Yebra –favorita, junto con Ascó, por pertenecer a áreas nucleares– y la conquense de Villar de Cañas, entre las nueve que siguen en pie.
Poco más ha trascendido del informe que recibió el visto bueno en Toledo. La Junta asegura que se trata de “un análisis pormenorizado, detallado y concreto de las causas que desaconsejan la instalación” en ambos municipios. La portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, adelantó en su día que las objeciones se basarían en “razones de ordenación urbanística, planificación del territorio, de protección del patrimonio y del turismo, desarrollo rural y entornos naturales, de la defensa de las figuras de calidad agroalimentarias y del riesgo sísmico e inundaciones, estás últimas en el término de Yebra”.
PLATAFORMA ANTICEMENTERIO NUCLEAR También la Plataforma Anticementerio Nuclear ultima su informe, que espera tener listo esta misma semana y presentar ante la opinión pública antes de enviar a Industria. Según adelanta la portavoz, Susana Atance, su texto ofrecerá “una visión global, social, cultural, ecológica y medioambiental” en la que se fijará la atención en los riesgos sísmicos o por inundación, pero sobre todo en destacar ciertos factores sociales, más aún cuando Industria insiste en que tendrá como premisa el consenso. “Al final, no sólo hay que mirar con detalle los terremotos o si hay una zona LIC, sino también los aspectos sociológicos”.
Aunque esta coordinadora presentará a Industria sus propias alegaciones, algunas de las más de treinta organizaciones que aglutina también podrán hacer lo propio de forma individual. De hecho, también dos asociaciones –de empresarios y de agricultores y ganaderos– de la localidad han elaborado sus alegaciones, presentadas hace dos semanas.
ECOLOGISTAS EN ACCIÓN También Ecologistas en Acción se dispone a hacer lo propio. En un comunicado firmado por el coordinador, Alberto Mayor, critica que “el Ayuntamiento de Yebra basa casi toda su argumentación en la Autovía de la Alcarria, infraestructura inexistente y sin presupuesto, no habla del impacto socio-económico sobre las actividades que hoy ofrecen trabajo (agricultura, ganadería, turismo rural, hostelería)”. Además, indican que el Consistorio no especifica en su propuesta a Industria “la repercusión paisajística que tendrá para el parque arqueológico de Recópolis, las zonas inundables de barrancos, arroyos y río Tajo, las zonas inestables (tanto por geotecnia como por el gran número de dolinas existentes), el impacto socio económico hacia las denominaciones de origen de vino, aceite y miel, la depreciación del valor de los bienes inmuebles y los terrenos agrícolas y ganaderos que conllevara la instalación de este tipo de infraestructura nuclear, no hace mención a la fauna protegida y sobre todo que no existe consenso social ni local, ni provincial ni regional”. DOCUMENTACIÓN DE LA SOLICITUD DE YEBRA Industria ha hecho públicos los detalles de la documentación que presentaron con su candidatura los municipios que aspiran a albergar el ATC. Dos aspectos llaman la atención en el caso de Yebra. Uno de ellos consta claramente: el 53% considera que “estar cerca de una central nuclear” es un problema. El otro es más sutil: no se sabe qué opinan concretamente del ATC en Yebra, aunque sí en Ascó.
Este último punto resulta curioso cuando se compara la documentación de las candidaturas favoritas (disponible en www.emplazamientoatc.es). En ambos casos se valen de la misma empresa de estudios sociológicos e incluyen las mismas preguntas sobre aspectos de seguridad nuclear. Todas, salvo una, la que hace directamente alusión al “posicionamiento hacia el ATC”. En el caso de Ascó, sí se hacen públicos los resultados: el 45% de los vecinos está dispuesto a que llegue el almacén “si trae dinero/trabajo”. En el caso de Yebra, en cambio, esta pregunta ha sido obviada y no aparece en la información anexa, pese a suponer la más clara forma de expresar el apoyo o el desacuerdo en torno al proyecto.
Respecto de la pregunta “¿considera usted una ventaja o un problema estar cerca de una nuclear?”, más de la mitad de los encuestados en Yebra ve de forma negativa la proximidad a la José Cabrera de Almonacid, frente al 40% que considera que es una ventaja. El porcentaje de recelos es mucho mayor que en el caso de Ascó, donde sólo tres de cada diez considera un problema la planta nuclear y el 46% advierte ventajas.
Entre otros aspectos de la encuesta se encuentra que sólo el 1% de los preguntados en Yebra considera que el ATC es una de sus principales preocupaciones, frente al 30% que indica ‘la crisis económica’, el 18% que señala el ‘aumento del paro’ o el 16% que indica ‘tener salud’. No se trata de que los vecinos desconozcan de lo que hablan. De hecho, el 82% dijo haber oído hablar del proyecto y sólo un 18% no lo conocía.
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