La localidad de Azuqueca de Henares se convirtió ayer en sede regional del Día Internacional de Las Mujeres. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha eligió este emplazamiento para celebrar la efeméride femenina por excelencia y hasta la localidad, que preside el Corredor del Henares guadalajareño, se acercaron cientos de mujeres de toda Castilla-La Mancha. Igualdad, corresponsabilidad, futuro, progreso, paz , poder, etc... fueron los conceptos, que fundiéndose con la música del cuarteto de cuerda de Alcázar de San Juan, engalanaron ayer a la palabra mujer, que este año llega a la región bajo el eslogan “La igualdad, la razón que nos mueve”. Como cada año, el Día Internacional de la Mujer llega con los retos alcanzados gracias a “la revolución silenciosa” emprendida por las mujeres, pero teniendo muy presente que todavía queda mucho camino por recorrer. Un camino que para el presidente regional, José María Barreda, constituye un nuevo reto “que la igualdad jurídica, sea también una igualdad real”. El presidente de Castilla-La Mancha, inició su discurso con un acto simbólico en el que dos mujeres le hicieron entrega de la palabra “Futuro” que inmediatamente pasó a formar parte de un gran mural que se fue rellenando con las palabras que representan el papel actual de la mujer.
Barreda empezó su intervención reconociendo los logros alcanzados durante una lucha “prolongada” que según dijo serían impensables para la generación de “nuestras madres y nuestras abuelas”, pero añadió que “la lucha tiene que continuar”. Para el presidente de Castilla-La Mancha la educación es “el instrumento más eficaz” para caminar hacia esa igualdad y recordó las palabras de Simón de Beavoir: “Los hombres y las mujeres no nacen siendo hombres y mujeres, nacen siendo seres humanos y los seres humanos son radicalmente iguales”.
Barreda recordó que en tiempos de dificultad como los que estamos atravesando “quienes primero lo pagan son las mujeres” y destacó la desigualdad salarial que todavía está muy presente en España. En este sentido dijo que “tenemos que ser conscientes, denunciarlo y actuar para evitarlo” y afirmó con rotundidad que “si queremos progresar no podemos prescindir de la mitad de la inteligencia de la sociedad”, a lo que añadió que las mujeres “valen tanto o más que los hombres. No tengo ningún inconveniente en reconocerlo, lo veo cada día en mi mujer, en mi hija, y también en mi entorno profesional” .Las sociedades más desarrolladas no son, según Barreda, las que dan más derechos a las mujeres, sino que “hay más desarrollo y más bienestar cuando las mujeres tienen más derechos”. Asimismo, señaló que el antónimo de la palabra igualdad no es “diferencia”, sino desiguadad porque hombres y mujeres somos distintos”.
La crisis como una amenaza La directora del Instituto de la Mujer, Ángela Sanroma, inició su intervención con un tono positivo porque en la actualidad “tanto monta, monta tanto Fernando como Fernanda” y “son pocos los que se oponen abiertamente a la igualdad de género”. No obstante, para Sanroma “la crisis económica agudiza todas las desigualdades” lo que supone “una amenaza para las políticas de igualdad”. La directora del Instituto de la Mujer crítico algunas actitudes que hacen su aparición en estos tiempos y que entienden a la mujer como “las que quitan el trabajo” o la investigación en enfermedades que atacan a la mujer “como un despilfarro”. Arremetió contra los que atacan la Ley de Igualdad, o la Ley contra la Violencia de Género y esos otros que piden que se elimine el Ministerio de Igualdad porque dicen que es una administración “que igual da”. Sanroma apuntó que “las mujeres no hemos venido a ocupar un puesto en la sociedad y a quitaros a vosotros” y destacó que “las mujeres somos necesarias para salir de la crisis”.
Barreda: ‘La lucha por la igualdad es cosa de hombres y de mujeres’ El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, pidió la colaboración de las mujeres de Castilla-La Mancha en el camino por la igualdad:“Es importante lo que se decida desde el Gobierno, pero lo que verdaderamente es imprescindible es lo que hagáis vosotras con vuestras revindicaciones y exigencias”, apuntó el presidente, que también quiso recordar a todas las mujeres que cuentan con la complicidad de muchos hombres, “que tenemos claro que la lucha por la igualdad real es cosa de hombres y mujeres, juntos”. El alcalde de Azuqueca de Henares, Pablo Bellido, también destacó la labor de los movimientos femeninos y la necesidad de que las mujeres se agrupen en asociaciones para lograr sus intereses. Así tuvo una mención especial a colectivos azudenses como la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas de Azuqueca (Amsyd), a Amiga, y a Mujeres por las Mujeres. Bellido recordó las palabras de una mujer que se enfrentó a su propio partido para lograr el sufragio femenino, Clara Campoamor, quien dijo que “sólo aquel que pudiera negar la condición de ser humano a la mujer puede negarle el derecho de ser igual al hombre”. El alcalde azudense puso de manifiesto que en la actualidad son pocas las mujeres que ocupan puestos de dirección en las empresas y que en ocasiones son acosadas en su puesto de trabajo o despedidas por el hecho de haberse quedado embarazadas. Asimismo, recordó que la media jornada “es cosa exclusiva de las mujeres” y destacó que es precisamente en temas de conciliación donde todavía queda mucho por hacer: “Tenemos buenas leyes pero hay que superar algunos esquemas mentales”, dijo. Bellido no paso por alto el concepto que durante años ha lastrado a la mujer como una complemento, un elemento auxiliar del hombre, algo que afortunadamente, dijo “estamos cambiando” porque “no hay nada más estúpido que mutilar al 50 por ciento de la sociedad”. El regidor municipal terminó su intervención recordando una frase que recoge una conocida canción del grupo Macaco como símbolo del esfuerzo compartido entre hombres y mujeres por la igualdad como: “Un mismo movimiento del mundo para alcanzar un mismo sueño”.
Una fiesta que se celebra desde el año 1911 El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebra el 8 de marzo desde el año 1911 y está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo es reivindicar la participación de la mujer en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. La idea de celebrar un día de la mujer surgió a finales del siglo XIX, en plena revolución industrial y durante el auge del movimiento obrero. En el año 1910 la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres, a propuesta de la comunista alemana Clara Zetkin. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de cien mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el Parlamento finés. Como consecuencia de esta decisión, al año siguiente se celebró por primera vez el día en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas. Menos de una semana después, el 25 de marzo, más de 140 trabajadoras, la mayoría inmigrantes, murieron en un incendio en una fábrica de Nueva York. Este suceso tuvo repercusiones en la legislación laboral de Estados Unidos, ya que las malas condiciones laborales que soportaban estas mujeres condujeron al desastre. Esta celebración recoge la tradición de una lucha que se inició en la Revolución francesa, cuando las parisinas marcharon hasta Versalles para exigir el sufragio femenino. La mujer cobra un 17% menos El Día Internacional de las Mujeres también llegó ayer con las estadísticas más negras que envuelven a la condición femenina y con una premisa: Todavía queda mucho trabajo que hacer en materia de igualdad. La mujer está detrás de dos de cada tres horas de las que se trabaja en el mundo pero sólo cobra el 10 por ciento. Una mujer europea cobra un salario de media del 17 por ciento inferior al del hombre por realizar el mismo trabajo. La mujer sólo ocupa el 14 por ciento de los puestos directivos en el mundo. El 70 por ciento de la pobreza es padecida por mujeres y el analfabetismo en zonas en vías de desarrollo afecta a dos tercios de las mujeres.
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