Las más de 10.500 reparaciones que han llevado a cabo los operarios de los centros comerciales han evitado a los pueblos de la provincia un gasto superior a un millón y medio de euros durante el pasado año. Las actuaciones en albañilería, fontanería o electricidad que se han llevado a cabo desde los cinco centros comarcales de la provincia no sólo han resuelto de manera eficaz los problemas puntuales de alumbrado o desabastecimiento de agua, entre otros, que han surgido en los pueblos y sus pedanías, sino que además lo han hecho en menos de 24 horas, según la estimación del diputado responsable de estas instalaciones, Ángel Moreno, que ayer realizó balance de la actividad a lo largo del pasado año. De las 10.529 actuaciones que se llevaron a cabo en todas las comarcas, las más numerosas fueron las relacionadas con fontanería, más de 4.500, seguidas de las de electricidad, con más de 3.700. Por zonas, la Sierra Norte es la que más demanda, ya que la zona adscrita al centro de Sigüenza contó con 2.845 actuaciones, seguida de cerca por los pueblos del área de Cogolludo, con casi otras 2.500, el doble que en toda la comarca de Molina. En los últimos años se ha venido dando una cifra superior a las 10.000 reparaciones a petición de la casi totalidad de los ayuntamientos guadalajareños: concretamente, hicieron uso de estos servicios 273 de los 288 municipios.
SATISFECHOS Y SIN CAMBIOS La Diputación ha ralizado un balance muy positivo del funcionamiento de los centros comarcales de Cifuentes, Cogolludo, Molina de Aragón, Sigüenza y Guadalajara Sur. No en vano, el diputado recuerda que las encuestas a municipios señalan la alta valoración de los servicios que se prestan en los centros comarcales, donde los operarios “trabajan muy bien y se lo toman como algo muy suyo, porque la mayoría son de esos mismos pueblos”, arguementa el también alcalde de Cantalojas. Gracias a estos servicios, los municipios ahorraron el pasado año 1,579 millones de euros, ya que sólo afrontan el coste de los materiales. “Es una cantidad que agradecen los pueblos pequeños, donde muchas de estas obras no se harían si no fuese por los centros comarcales”, recordó el diputado provincial.
La Institución Provincial no contempla incrementar a corto plazo las plantillas de los centros comarcales, porque ya están ajustadas “con arreglo a los equipos de trabajo”. Actualmente hay un albañil y un peón que lo acompaña en cada uno de los cinco centros comarcales; siete fontaneros y un peón; y cinco electricistas y tres ayudantes, más una plaza de oficial que saldrá próximamente para la zona de Cogolludo.
Ante lo que Diputación juzga “un buen servicio”, a lo largo de este año “no hay intención de que se cambien” los modelos de funcionamiento ni de aumentar su número, después de que la existencia de las brigadas provinciales se haya asentando tras casi treinta años de experiencia.
Tampoco variarán los modelos de actuación, que facilitan una rápida actuación al recibir la llamada desde el ayuntamiento en cuestión. Se priorizan los cortes de agua, para no dejar desabastecida a la población, ante otras emergencias menores como deficiencias en el alumbrado público. “No es lo mismo que no haya agua que tener que ir a cambiar una bombilla de una farola, que puede esperar al día siguiente”, indica con aplastante lógica Moreno. En todo caso, la media de intervención no supera las veinticuatro horas después del correspondiente aviso. |