guadalajara La Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural actúa ya contra la procesionaria en los montes de la provincia. Un estudio de diagnóstico fija las zonas más afectadas –sobre todo en pinares de Anguita, Mazarete, El Pedregal y Milmarcos–, con un 6% de la masa forestal afectada en niveles preocupantes. Según ha podido saber este periódico, a partir de este estudio se hará un seguimiento anual para ver la extensión e intensificación de esta plaga, aunque en Guadalajara ya se ha comenzado a actuar con tratamientos en dos montes públicos de la comarca de Molina: Cerro Alto, de Anguita, y Loma Pelada, de Mazarete.
dos primeras actuaciones El diagnóstico realizado por la Junta fija la afección por procesionaria en las cinco provincias, monte por monte, y las divide según la intensidad de la plaga. Cataloga como nivel cero la ausencia de procesionaria; como niveles uno y dos los más bajos, para ir aumentando: tres, cuando “empieza a preocupar”, con colonias en el centro del bosque, cuando la población de gusanos ya ha pasado de las formas externas –que busca la mariposa– al interior del bosque. Ya en los niveles cuarto –“muy fuertes”– y quinto, “muy afectada” toda la masa– el tratamiento se hace necesario. Estos dos últimos son conocidos por los expertos como las fases de “conquista” y “saqueo”. Según el estudio, tres cuartas partes de los pinares de la provincia se encuentran en “grado mínimo” de afección, superficiales. Casi todo el Parque Natural del Alto Tajo se mantiene en niveles bajos. En cambio, el 6,6% se encuentra en riesgo, según los propios datos del estudio de la Consejería de Agricultura, que tiene las competencias en materia forestal. Los montes donde la procesonaria se ha instalado con más virulencia y empieza a provocar daños se encuentran en El Pedregal, en Milmarcos, donde hay 1.842 hectáreas, incluso con puntos de nivel cinco; y otros dos en los que se ha actuado a lo largo del pasado año: Cerro Alto, en Anguita, con 1.369 hectáreas en las que se ha fumigado en sesenta de ellas, ya que estaría afectado en torno al diez por ciento con nivel de “conquista”; y Loma Pelada, en Mazarete, donde hay ochenta hectáreas de un pinar de 316. Allí se ha fumigado en la mitad del pinar afectado. “El tratamiento ha sido efectivo”, asegura Cabellos, que no obstante invita a ser cautos y seguir la evolución, tanto en los montes donde se ha actuado como en los que simplemente se está haciendo una labor de observación o prevención. “Los tratamientos selvícolas no siempre son buenos y conviene no utilizar materiales químicos masivos que pueden afectar a otras especies”, asegura el delegado.
otras zonas afectadas Otros de los puntos afectados, según el mapa surgido del diagnóstico, se encuentran en Villanueva de Alcorón y las inmediaciones de Molina (nivel tres a cuatro), del mismo modo que ocurre con los pinares de la Sierra Norte, entre Cogolludo y Galve de Sorbe. Allí, “el problema está identificado”, pero todavía no se actuará, a la espera de ver la evolución de las colonias de procesionaria. Precisamente allí donde la situación oscila entre los niveles tres y cuatro, la Delegación está haciendo un trabajo de seguimiento, para ver la evolución en años próximos. “Es un trabajo complicado y tedioso” en el que se persigue observar aspectos que afectan a la plaga, como el clima. Entre los tratamientos preventivos que se están llevando ya a cabo allí donde los niveles no son muy alarmantes, se encuentra la instalación de trampas secas, unas bolsas negras que imitan las que forma la procesionaria. También en el Ducado se lleva a cabo tratamiento con cañones y bacterias que invaden la orguga y, “sin matarla, reduce su desarrollo e inhibe su crecimiento”. Son alternativas de tratamiento preventivo menos agresivas con el espacio natural y preferibles cuando la plaga no ha arrasado aún. A veces, defiende el delegado, no actuar también consiste en una buena opción, porque la población de orugas se regula por sí misma conforme a diferentes factores ambientales. —Sergio Cabellos, delegado de Agricultura—
“Que no hagamos tratamientos en los pinares no quiere decir que no estemos actuando”, asegura el delegado de Agricultura y Desarrollo Rural, Sergio Cabellos. A su juicio, el estudio de diagnóstico que ha llevado a cabo la Consejería, repasando la situación de los pinares de toda la región, y el seguimiento que se hará a partir de ahora, resulta un modo de actuar ante un problema que, ante todo, radica a menudo en aspectos fundamentalmente estéticos: “Generalmente, la procesionaria no mata a los pinos, sino que los defolia. Es muy desagradable”, aclara. Pese a todo, en la provincia afecta en torno al 6% de la masa de pinar con niveles de gravedad, por debajo de la media nacional: “No es un nivel muy malo”. El delegado valora especialmente la realización de un estudio que fija una foto móvil de la situación, ya que los datos registrados –que se trasladan a un mapa con colores, según los niveles– permitirán comparar la situación año por año. “Ya tenemos localizados los daños según los cinco niveles”. Al cierre de 2010, se volverán a contrastar los datos respecto de la evolución ya estudiada de 2008 a 2009. Según el delegado, el principal aspecto a identificar es la conquista de la procesionaria del centro de los pinares. “La mariposa busca las formas del pino, la silueta, y se asienta en los bordes”. Cuando llega al corazón del pinar es porque la plaga está más asentada.
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