La Plataforma “Salvemos el Henares” presentó ayer en Guadalajara un informe sobre el estado del río desde Guadalajara hasta la cuenca del Jarama que la organización lleva realizando desde su fundación en 2008 . Fruto de este trabajo se han detectado 232 impactos de diversa índole en el cauce, caudal, vegetación de ribera y en la calidad del agua del Henares. El 60 por ciento corresponderían a afecciones en zonas de ribera mientras el 40 restante a las demás. Con este estudio en la mano, las principales conclusiones que se desprenden, indicó su portavoz, Daniel Martínez, es que la calidad del agua “está en clara mejoría” debido al avance en los procesos de depuración y el control de los vertidos sobre las actividades industriales de la comarca. En este sentido, afirmó Martínez, “vemos factible cumplir los objetivos de la Directiva Marco Europea del Agua”.
Asimismo, recordó que se trata de un cauce modificado con los respectivos embalses de cabecera: “Vemos por tanto una dificultad en el establecimiento de caudales ecológicos en el futuro. Tendrá que existir un proceso de consenso con los usuarios y eso va a ser complicado”, señaló Martínez haciendo alusión a los problemas de la MAS con la Junta de Comunidades respecto a Beleña. Además incidió en la presión existente en la ribera y la llanura de inundación del Henares por factores como urbanismo, la agricultura y las infraestructuras: “Estamos hablando de un río que carece de espacio fluvial para el desarrollo de la dinámica natural del mismo”. Como soluciones la plataforma propone el cumplimiento de la Directiva Marco Europea en cuanto a caudales ecológicos y mejora de la calidad del agua, así como el desarrollo de la Red Natura 2000. Para ello, según el portavoz, es importante la declaración de Lugar de Interés Comunitario (LIC) de la zona del río comprendida entre la capital y Madrid, figura con la que ya cuenta el tramo que discurre por la Comunidad de Madrid y el que avanza desde Guadalajara, aguas arriba, con el fin de proteger esta zona de los desarrollos urbanísticos, industriales y de infraestructuras tales como la variante de la A-2.
También apuntan a la necesidad de eliminar o retrasar las motas y escolleras que estrangulan al río; de una correcta depuración de las aguas residuales; la recuperación del dominio público hidráulico y la revisión del mismo; un mejor control y vigilancia por parte de la CHT y la gestión eficaz y coordinada de las administraciones; una agricultura más eficaz con el uso del agua; el desarrollo de unos planes hidrológicos de ahorro en torno a los 125 litros por habitante y día; así como el desarrollo de un Parque Natural del Río Henares.
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