A Nuria Olmedilla, la pasión y la vocación por la medicina la llevaron a ingresar en las Fuerzas Armadas españolas hace veinte años. Conquense de nacimiento, Nuria se ha convertido en Comandante Médico, el máximo empleo alcanzado hasta ahora por las mujeres. Es especialista en Neurología y durante muchos años ha ejercido su trabajo en el Servicio del Hospital Central de la Defensa “Gómez-Ulla” de Madrid, el principal centro de la red sanitaria militar, integrada por ocho hospitales. Actualmente forma parte de la expedición destinada a Afganistán, donde ya permaneció tres meses el año pasado. Nuria partía hacia su destino desde la base aérea de Torrejón de Ardoz el pasado día 2 de febrero, el mismo día que regresaba a nuestro país el cuerpo sin vida del joven soldado John Felipe, muerto en Afganistán. Nuria permanece ahora en la Base Camp Stone de Herat. Se trata de una base americana donde ella forma parte de un destacamento de legionarios. Su padre, José Olmedilla, explica que Nuria acompaña la protección de comboyes de ayuda humanitaria y también de materiales para la construcción. En concreto, Nuria viaja en un BMR, un vehículo blindado ligero de seis ruedas, y se encarga de asistir a los enfermos o a los heridos. “Ella corre los mismos riesgos que cualquier otro soldado”, apunta José.
“Situaciones de riesgo”
Su padre señala que Nuria se encuentra “muy bien” en Afganistán, aunque relata que ha vivido situaciones de verdadero riesgo. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, cuando en una ocasión ella y otros soldados se vieron obligados a viajar en helicópteros para llegar hasta Herat, “por la noche y sin luces”. “Tuvieron que lanzarse a tierra desde el helicóptero y podían escuchar los disparos muy de cerca”, explica José. Se trata solamente de una de las múltiples situaciones de peligro a las que que tanto Nuria como el resto de soldados españoles están expuestos todos los días en Afganistán.
Pero, ¿qué llevó a Nuria a querer entrar en las Fuerzas Armadas? Su padre afirma que “ella siempre ha sido una mujer muy activa y deportista”, por lo que “las pruebas físicas de acceso que son temidas por muchos fueron sencillas para ella”. Además, su padre considera que no existe discriminación de la mujer en el ejército. “Nuria siempre ha recibido un buen trato por parte de todos y está muy contenta”.
Nuria Olmedilla regresa a Cuenca varias veces al año para visitar a sus padres.
“Estamos muy orgullosos de ella” “Cuando sus hijos la han visto vestida de militar y acompañada por sus compañeros es cuando realmente se han dado cuenta de a dónde iba su madre”, explica José Olmedilla, quien reconoce sentirse “muy orgulloso” de su hija. “Nuria es una magnífica persona y profesionalmente también lo es”, dice. |