El Gran Premio de España llega en un momento muy delicado para Renault, muy lejos del objetivo que se marcó a principios de temporada: codearse con las escuderías punteras y luchar hasta el final por el Mundial 2009. Una tesis que venía avalada por las buenas sensaciones ofrecidas por la marca francesa durante la pretemporada y que se han esfumado totalmente desde que Brawn GP y Jenson Button están sometiendo a todo sus rivales con una autoridad aplastante desde el inicio del campeonato.
Porque ni los más pesimistas podían pensar que Alonso iba a sumar tan solo cinco puntos en los cuatro primeras carreras del año. De momento, el mejor resultado del bicampeón mundial español ha sido el quinto puesto obtenido en Melbourne en la cita inaugural del Mundial. Es cierto que todavía quedan 13 pruebas por disputarse, pero lo cierto es que el piloto español está cada vez más lejos del título, pues Jenson Button le aventaja en 26 puntos y puede presumir de haber obtenido tres victorias (Australia, Malasia y Bahrein) y un tercer puesto, además de conseguir dos poles, lo que refleja el dominio insultante de Brawn GP, capaz de aprovechar el vacío legal del reglamento de la FIA para diseñar un monoplaza de lo más competitivo y fiable.
La esperanza de Renault es dar un salto de calidad en Barcelona, donde pretende estrenar una nueva versión del difusor doble y del fondo plano del R29, así como unos nuevos deflactores y un alerón trasero, con la finalidad de conseguir la ansiada mejora aerodinámica, la clave para empezar a ganarle terreno a sus máximos rivales.
Pero siendo realistas, como es Alonso, esas mejoras no se antojan, por el momento, suficientes para codearse con los mejores, sobre todo si tenemos en cuentas que escuderías como Brawn GP y Ferrari, que ya tendrá la versión definitiva del difusor en Montmeló y espera sacar provecho tanto a su chasis más ligero como a su nuevo paquete aerodinámico, llegan muy fuertes a Barcelona.
Sólo la motivación de correr en casa y la capacidad de pilotaje de Alonso invita a un optimismo moderado, pues hasta el asturiano ha reconocido que la lucha por el podio está muy difícil. Es más, Pat Symonds, jefe de ingenieros del equipo del rombo, no ha dudado en expresar su decepción ante el mal arranque de temporada, aunque, al menos, confía en poner las cosas en su sitio a partir de este fin de semana.
No queda otra más que trabajar sin escatimar esfuerzos y esperar que Alonso, con la ayuda de sus ingenieros, siga perfeccionando un R29 que, a diferencia del año pasado, debe levantarse antes de que el Mundial tenga dueño. Y Montmeló puede marcar, tal vez, ese punto de inflexión para Renault y Alonso si se apuesta por una buena estrategia de carrera y no se cometen errores que están saliendo demasiado caros en esta batalla inicial de la F-1.
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