Todo proyecto bien construido y dirigido desde la experiencia y el conocimiento acaba dando unos frutos inmejorables. Frutos que valen su peso en oro si tenemos en cuenta que el Regal Barcelona es capaz de codearse con tres colosos continentales como CSKA de Moscú, Panathinaikos y Olympiacos en la Final Four de la Euroliga. Porque el club blaugrana, con Joan Laporta a la cabeza, ha apostado decididamente por la sección de baloncesto -el Madrid debe seguir el ejemplo y no vivir del pasado-. La apuesta ha resultado de lo más acertada con la continuidad en el banquillo de Xavi Pascual, que había permanecido a la sombra de Ivanovic, y la contratación de Joan Creus como director técnico. Una fórmula explosiva que no ha tardado en dar resultados. Y es que el joven entrenador del Barça ha demostrado que este proyecto le viene como anillo al dedo, al igual que al ex jugador blaugrana, que ha diseñado una plantilla de ensueño para combatir a cualquier oponente.
Porque el Barça no sólo ha recuperado al mejor Navarro, sino que ha hecho explotar, de nuevo, al hasta ahora olvidado Fran Vázquez y ha conseguido que Ilyasova luzca sus galones NBA. Si a ello le añadimos que el base esloveno Jaka Lakovic está otra vez a su mejor nivel tras superar sus problemas físicos y que los incombustibles Basile, Andersen, Grimau, Santiago, Sada, Trías y Barton son algo más que actores secundarios, el resultado de este proyecto no puede ser más óptimo.
Por eso, independientemente de lo que ocurriera ayer ante el CSKA –escribo este artículo sin conocer el resultado de la primera semifinal de la Euroliga 2009-, el Barça merece un reconocimiento especial. Sí, todavía no ha ganado nada, pero apunta muy buenas maneras y va camino de levantar algún título por su regularidad, talento y fortaleza en todos los aspectos.
Es más, el Barça no para de progresar. De hecho, los blaugranas sellaron su billete para Berlín tras tomarse su particular revancha con el todopoderoso Tau Vitoria, que les eliminó en las semifinales de la Copa del Rey, en un trepidante play-off de cuartos de final que tuvo que decidirse en el quinto partido.
Este Barça se asemeja mucho al de la temporada 2002-03, en la que los catalanes cosecharon su primera Euroliga tras superar a la Benetton de la mano de un magistral Dejan Bodiroga. En esa edición, los blaugranas eliminaron, precisamente, al CSKA en semifinales, con 21 puntos de Fucka y la aportación inestimable de Navarro y Jasikevicius.
La historia debería repetirse por mucho que el genio Messina, el mejor entrenador europeo, esté enfrente y cuente con jugadores de la talla de Langdon, Holden, Smodis, Siskauskas y Khryapa, entre otros. Porque el conjunto de Xavi Pascual está más que capacitado para volver a reinar en el viejo continente si funciona como un verdadero bloque y Juan Carlos Navarro, con mucha hambre de títulos tras su corta estancia en la NBA, ejerce de auténtico líder. La mejor versión del Barcelona ha vuelto y eso se nota.
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