Jueves, 23 de abril. Reunión en un céntrico hotel de los grandes accionistas que parecen decir “¡basta!” a los atropellos que se están cometiendo en el seno del Albacete Balompié. Respiro ante la ráfaga de aire fresco que parece brotar de una posible solución que llega tarde, pero llega. Sentimientos similares a los que me invadían cuando se sucedieron los acontecimientos en el relevo de la anterior directiva. Quién tuviera una bolita de cristal...
Pero los lamentos no valen. Aquel cambio era necesario y los capítulos de parodia y vodevil a lo largo de estos dos útlimos años obligan a dar un paso adelante a más de uno. Algunos ex consejeros toman la iniciativa, pero los focos de la alternativa se centran en Candel y Palazón por una sencilla razón: la historia. Son parte viva de la mejor época del Albacete, no pueden permitir que al club se le esté destripando mientras la respuesta no vaya más lejos que un par de carajillos cada tanto en cuanto.
Ustedes no lo pueden consentir porque desde el momento en el que se conoció la reunión del jueves, con la predisposición de acabar con el esperpento en el que se ha convertido el principal club de fútbol de la región, desde ese instante ustedes son tan responsables como los arlequines que han convertido el palacio en una corrala de comedia. Tal vez nada se les haya perdido ya aquí, quizás su época en el Alba ya pasó, pero decidieron juntarse por el orgullo que aún sienten por el murciélago y eso, a la vez que les honra, les obliga a llegar hasta el final, a buscar la alternativa idónea.
Por el momento, el inicio de esta opción pasa por presentar una solicitud para convocar la asamblea del cambio, un papelito con tintes jurídicos que debería haberse presentado ‘para ayer’ y que continúa sinfecha. Mientras tanto, los arlequines ya han trasladado su espectáculo a la parcela deportiva. Ya ven que juegan con órdagos. Ustedes mueven... |